lunes, 29 de abril de 2013

Una carrera de fondo








El corredor de fondo vivía en mis ojos


como la retama en invierno

o la luz entre las zarzas 

o los ojos blancos de mi madre;


Porque abrí el libro de la vida  donde sólo las piedras permanecen y jugué con él,

porque conocí el calor

y  muchas madrugadas

vivía en mis ojos


No era ni alto ni bajo ni joven ni viejo

pero

dios mío, qué piernas




y  ahora

-porque abrí la puerta-

la niebla entra a veces


pero se disipa  rápido

(por suerte)





miércoles, 24 de abril de 2013

En el estanque









 (no sabe nadie dónde  acecha

sólo la blandura del agua

rozada apenas por la mano de dios)

una piedra,

un reguero azul

 - un pájaro-

una verdad arrojada por alguien,

hacia la claridad y el estremecimiento;


luego llegaron

las primeras luces  y los insectos

como si fueran las manos

de todas las personas que me amaron










jueves, 18 de abril de 2013

El tarro de cristal








Aquella noche era:

un tarro de cristal repleto de luciérnagas

una de ellas  -enorme-

con dos pares de alas como las mariposas

tenía un punto  negro  a modo de ojo

(como las plumas de los pavos reales)

que  movía  como si fuera un abanico


no nos miraba;


pero nosotros con nuestro ego de amantes

nos sentíamos el centro

de todas sus bondades


más bien

era como una geisha

que con movimientos lentos y envolventes

maquillaba de blanco

la cara oscura del silencio

y ponía en sus labios el lenguaje rojo

de los sabios


pero

no nos miraba,

no.

Definitivamente

le éramos indiferentes