la que yace sobre el fuego
qué helada, qué blanca
(...)
(...)
3. feé el espíritu
quemar no como tú quemas
con la lengua erecta el cuerpo
de las madres
(desde el principio)
sino blanco y helado
atrapado en la sal
el misterio incendiado (hasta lo oscuro)
más la desintegración (hasta los tuétanos)



